Una mujer no es mujer si no conquista con sus ojos.
Una mirada infinita e infinita emociones.
Una mujer puede conquistar el alma, más allá que un dios.
Una mujer no necesita perdón, de aquel que no tiene perdón sobre ella.
Una mujer libre que hace el corazón más grande, lo expande y contrae.
Nos excita a provocarnos hasta hervir la sangre.
Una mujer es tentación pura, mucho más grande e inalcanzable que el primer pecado.
No existe mujer sin deseos, que logra que se torne en movimientos suaves al compás de latir de un corazón muerto.
Mujer tan divina, tan pura no existe si no tiene razón para aplastarnos.
Ideas, sueños, vanidades, sutilezas, nada mejor que una copa de besos fríos, tan cristalinos que matan al amanecer.
Mujer tan fuerte que tu misma te engañas, mujer no puedes romper tu fin, tu gloria y tu destino, simplemente tu mujer aclaras el camino.
Una mujer que no ama, no es mujer.
Una mujer que ama con el más íntimo pedazo de su alma, morirá en paz, sin remordimientos.
Mujer que no odia a otra mujer no puede llamarse egoísta ante un hombre.
Mujer que tu creas vida, también la puedes destruirla e inclusive darle el peor fin sin necesidad de alzar un brazo.
No te odio mujer, pero te necesito tanto que sin ti no puedo respirar.
Me asfixia tu hedor, me excita tu esencia y muero por tu placer.




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